Cuarta etapa del Camino del Ebro: Tortosa-Xerta

Este mes de diciembre hemos hecho el tramo del Camino de Santiago el Ebro de Tortosa a Xerta. Como es un tramo que ya ha hecho mucha gente y, además, no tiene ninguna dificultad, le hemos añadido algunos incentivos para animar a los socios y socias a repetirlo y, sobre todo, a hacerlo con el buen ambiente y compañerismo que nos caracteriza. Y debemos decir que nos lo hemos pasado muy bien: buena caminata, algunos descubrimientos culturales y una buena comida, con brindis navideño de colofón.

Pero vamos a palmos y explicamos un poco cómo se ha desarrollado todo.

Después de sellar la credencial en el despacho de la parroquia del Santo Cristo de la Catedral de Tortosa, nos hemos acercado al portal del Romeu, desde donde hemos empezado a caminar siguiendo las manises fijadas en el pavimento (señalización del Camino por dentro Tortosa), que nos hemos llevado por la calle de la Rosa, después calle de Sant Blai, plaza de Alfonso XII y, finalmente, en el Pont Roig.

El día era espléndido y el camino por la Vía Verde, un gozo. Bastaba con vigilar el tráfico de bicicletas, pero como somos muy disciplinados, dejábamos que pasaran a sus anchas. Hemos parado a desayunar en la zona de ocio que hay después de pasar a Jesús. También nos hemos parado junto a la torre de Corder o Despuig (s. XIII). Una torre de vigilancia del río que perteneció a la familia de Cristóbal Despuig (s. XVI), noble tortosino que escribió “Los coloquios de la insigne ciudad de Tortosa”. Al llegar a la estación de Aldover hemos encontrado el bar abierto y algunos no se han podido estar de hacer un cafecito matinal.

Antes de hacer la entrada a Xerta, nos hemos desviado unos pocos metros para ir a visitar las trincheras del barranco de Els Fornets, recuperadas por el ayuntamiento de Xerta. La trinchera, en forma de pasillo, recorre el perímetro de una colina, con una longitud de unos 4 metros. Una visita rápida pero suficiente para conocer in situ uno más de los escenarios de la Guerra Civil.

Y ya en Xerta nos esperaba Guillem, el actual propietario de la casa Ceremines para contarnos la historia de esta casa señorial del siglo XVI, restaurada a finales del siglo XIX al estilo modernista y hoy convertida en hotel. Hemos escuchado dispuestas a los negocios de las sucesivas familias que lo han habitado y las modificaciones que se han hecho hasta la actualidad. Después hemos podido entrar en varias de las estancias para apreciar el mobiliario y decoración.

Tocaban las dos en el campanario de la iglesia de la Asunción cuando salíamos de la visita para ir al albergue de Xerta, donde Àlex y Lorena nos habían preparado una espléndida mesa, propia de una celebración, alrededor de la que hemos podido saborear una comida deliciosa. Hemos acabado con el brindis que decía al principio y cantando algunos villancicos, como ocurre en estas fechas cercanas a la Navidad.

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